Que la música pop ha ido en desmedro, es una cosa clara. Que ya no hay una buena cultura popular en la música, es otra cosa que queda clarísima. Pero que aún existen una buena cantidad de buenos músicos, que no son necesariamente mayores (haciendo referencia a músicos de entre las décadas de los setentas y ochentas con vigencia actual), es otra cosa que es más que obvia. Que no son comerciales, sí, que son increíbles muchos de ellos, también.
Peter Broderick no supera la barrera de los treinta años, es más, recién entra a la segunda mitad de los veinte años, pero ya se le puede considerar como un compositor de estilo clásico, no barroco, clásico, meramente clásico. Y alcanza esta excelsa etiqueta con simplemente escuchar su tercer trabajo, el LP "Float", del año 2008, donde la ausencia de vocales no se extraña, donde el piano clásico, el violonchelo y la viola se juntan al arte del minimalismo y lo ambiental. Es probable que para una buena cantidad de personas la música expuesta por Broderick en "Float" llegue a ser en muchos momentos básica, pero aún en lo más básico, se puede ser complejo, sobre todo si uno se adentra dentro de la composición clásica.
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Peter Broderick no supera la barrera de los treinta años, es más, recién entra a la segunda mitad de los veinte años, pero ya se le puede considerar como un compositor de estilo clásico, no barroco, clásico, meramente clásico. Y alcanza esta excelsa etiqueta con simplemente escuchar su tercer trabajo, el LP "Float", del año 2008, donde la ausencia de vocales no se extraña, donde el piano clásico, el violonchelo y la viola se juntan al arte del minimalismo y lo ambiental. Es probable que para una buena cantidad de personas la música expuesta por Broderick en "Float" llegue a ser en muchos momentos básica, pero aún en lo más básico, se puede ser complejo, sobre todo si uno se adentra dentro de la composición clásica.
